Antonio Torrealba

Eres fan de dar y recibir likes, pues la Universidad de Cambridge te tiene una maravillosa y valiosa información: de acuerdo con un estudio un sistema adecuado para tal fin puede predecir los rasgos de personalidad de un usuario a tal punto que con apenas 10 likes, este programa puede conocer a alguien mucho más que sus propios compañeros de trabajo.

La cosa se pone aún más interesante, porque con la evaluación de 70 de tus likes podría conocerte aún más que tu compañero de cuarto,  con el doble de pulgares para arriba te retratará tan bien como tu propia familia y con 300, pues mejor, incluso que tu pareja.

A veces nos cuesta creer cuán acertados pueden ser estos sistemas, códigos que descifran nuestra personalidad tan solo por dejarles saber con un corazón o un pulgar aquello que nos gusta, nos ha causado gracia, simpatía o solidaridad.  

MI TRONO POR UN ¿LIKE?

Pero luego también está el otro lado de los likes, el efecto que ocasiona en quienes lo reciben. La dopamina y adicción que coleccionarlos despierta ha sido motivos de otros innumerables estudios que hablan de una nueva patología de hallar validación social a través de los likes.

 Está científicamente comprobado que la reacción neuronal que se produce cuando una persona recibe numerosos ‘me gusta’ es similar a la experiencia de comer chocolate o ganar una repentina suma de dinero.

La afición por ellos puede llegarla a sentir hasta el 50%  aquellos que sometidos a una encuesta realizada por investigadores Joseph Grenny y David Maxfield dijeron haber admitido sacrificar sus experiencias de viajes o un valioso momento intimo para obtener la foto perfecta que vendiera una ilusión capaz de generar muchos corazones de aprobación. 

NO TODO ES TAN GRAVE

Pero ya sea que los likes te delatan o te fascinan, y de ambas formas dejan en evidencia un poco de tu vida. He aquí algunas de las razones lógicas, simples y más frecuentes detrás de un Me gusta:

  1. No es la publicación per sé. ¡Le agradas tú!
  2. Quiere llamar tu atención. Recordarte que existe y está pendiente de ti.
  3. Es un aficionado a los me gusta. Considera que no hacerlo es una mala educación.
  4. O realmente le ha encantado tu publicación porque el contenido le ha parecido interesante.
  5. Responde políticamente a un previo Like de tu parte. Es el clásico recibes lo que das.

Así que no sobrereacciones a la efusividad y lluvia de likes porque algunos incluso pueden deberse a un error de manipulación de la pantalla.  De la misma forma que tampoco debes obsesionarte por la ausencia de pulgares arriba en tus post. Algunas de las lógicas, simples y frecuentes razones por las que no aparecen son:

1.- No quiere abrumarte o enviar mensajes  “confusos”.

2.- Hoy no todos tu habituales seguidores han tenido un día sencillo y no tenido tiempo para interactuar.

3.- O, admitámoslo, la foto o publicación sencillamente no fue tan exitosa.

Y es que en las redes hay tres tipos de actores fácilmente descifrables:

Los hiperactivos: que suben contenidos e interactúan dando me gusta y comentan (los más)

Los Pasivos:  que suben muy poco  contenido e interactúan en muy contadas oportunidades .

Y Los voyeristas: no suben contenido y no interactúan; se limitan a mirar los contenidos de los demás.

Lo importante es que busques más  una interacción genuina, con reciprocidad auténtica, que solo conseguirás cuando descifres  en qué coinciden la mayoría de los likes de tus fans y cómo eso se ajusta a los contenidos que más satisfacción te ha producido postear.  Esa será una recompensa justa a tu esfuerzo por ser coherente contigo y con tus seguidores.

Déjanos saber qué clase de actor eres tú en las redes:  ¿eres generosos con tus likes? ¿O los reservas para publicaciones que realmente te atraigan?

De estos y otros temas sobre contenidos, redes y marketing digital profundizo en mi libro “Construyendo un Influencer”  que te ayudará a comprender y actualizar tus conocimientos sobre este fascinante mundo

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